¿Cúal falta?

¿Cuál falta en el poema de abajo?

Cuando nuestro dios agita

ríos, mares y montañas,

se montan grandes rodeos

y ocurren cosas extrañas.

Un volcán cercano a Capri

corniolas rojas lanzó,

tras una lluvia de tripis

cisco gordo se montó.

Aturdido por los hechos

y sintiendo un gran frescor,

piojos yo vi bailando

y uno de ellos proclamó:

«Si el rey elige ministro

al pueblo ha de servir.

Gobernar no es cosa fácil,

se libran batallas mil.»

Un médico me evacúa,

río y le beso los pies;

sabe de riñon y caries,

dentista – urólogo es.

Segundo romance colorido

Al igual que el primer romance de los cinco lores en este también original de ensalada de palabras se esconden varios colores. Encontradlos.

Ya vuelven de Singapur,

pura aventura supone,

grotesca felonía ahogadora

donde airosa diosa impone.

Surcando el mar, ron en boca,

quien en Macao batalló,

y arreciando las tempestades

el barco ralo atracó.

Bregaron en la masacre

más triste allí provocada,

haciéndose piadosos

salmoneros de fachada.

Se lo tomaron a chufla,

vocearon sin acuerdo;

azulejos y grisgrises

se trajeron de recuerdo.

Aquello que el ojo vio,

letal maniobra sin ley,

¡No se vuelva a repetir,

vosotros ya no lo veis!

Colores escondidos.

En el poema de abajo se esconden escritos varios colores ( se ha marcado el rojo como ejemplo).

Por cierto, hay uno que aunque ortográficamente incorrecto se entiende perfectamente, así que también lo contaremos. 🙂

Cinco lores pelilargos

con arrojo y voluntad

cabalgaban sus corceles

tejiendo hazañas sin par.

Uno era un gran ateo,

otro, de padre esquimal,

valenciano era el tercero,

el cuarto, albañil sin más.

El quinto creaba estatuas

dignas de ver, de verdad;

era un astur que sabía

cómo una imagen tallar.

Tiemblan como enamorados

cuando parten a la mar,

y yo les canto estos versos

pues no tornarán jamás.

Di todos los colores que aparecen.

Visto en Ensalada de palabras