Yogures

Yogur

El otro día me encontré un yogur en al mesa de la cocina, parecía que se había caído al suelo pues estaba abollado. Seguro que se le había caído a mi hermano y lo había dejado ahí. Le quité el bollón y lo volví a meter a la nevera.

Al hacerlo y cerrarla pensé que si la volvía abrir ya no sabría identificarlo, lo había mezclado con muchos más y ya no estaba abollado. ¿Qué puedo hacer para no comérmelo?, pensé. Lo primero que se me ocurrió fue dejar de comer yogures durante un tiempo para tener la seguridad de que se lo comía otro. Un poco drástico, ¿verdad?.

Al día siguiente, tras la comida, fui a coger un yogur (no podía renunciar a ellos) y me di cuenta de cómo podía tener la seguridad de no coger el “sobado” por mi querido hermano. ¿Qué se me ocurrió?

NOTA: La nevera estaba llena de yogures.
Supongo que será un acertijo fácil, pero me parece un buen ejemplo de cómo evitar una solución drástica a un problema simplemente utilizando un poco el ingenio. Seguro que se puede hacer lo mismo con muchos otros problemas de la vida…

Sobre el autor

Miguel

5 comentarios sobre “Yogures”

  1. Quizá la solución no es tan difícil, porque en mi caso, es un caso real
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