La ruleta rusa

La nueva ruleta rusa fue creada por el conde Ugo Lombardo Fiumiccino, quien murió exitosamente en su primera demostración.

Ugo Lombardo colocó en la repisa seis frascos, como muestra el dibujo. Después de mirarlos intensamente, cerró los ojos y le pidió a su amiga que pusiera en ellos los productos indicados, pero de manera que ningún frasco tuviese la sustancia que dice su rótulo. Ella cumplió fielmente el deseo del conde.

Hincándose luego delante de la joven, el conde pidió:

-Querida Petrushka, ¿no tendrías la amabilidad de decirme dónde está la sal?

-Debajo del frasco que contiene rapé -respondió Petrushka.

-Mi dulce alondra, ¿no querrías indicarme, por el amor de Dios, dónde está el azúcar?

-Inmediatamente a la derecha del frasco que contiene café.

Ugo Lombardo Fiumiccino, confirmado en la necesidad de suicidarse, se abalanzó directamente sobre el arsénico.

Si fueras el conde, ¿habrías hallado el arsénico?¿dónde está?

El cartero llama tres veces

José Letter, el cartero, entregó la primera carta de la mañana en un edificio de la calle Albricias. «Curioso» -caviló-, un edificio de nueve pisos, con una dirección de tres cifras, que para multiplicarse por nueve sólo requiere que repitamos adelante la primera cifra*.»

-¡Vaya! -exclamó un poco más allá, al entregar la segunda carta en otro edificio de la misma calle.

Se trataba otra vez de un edificio de nueve pisos y también un número de tres cifras, que para multiplicarlo por nueve bastaba con repetir delante su primera cifra.

Cuando volvió a ocurrirle exactamente lo mismo un poco más allá, bajando por la misma calle, el pobre José colgó la bolsa de un poste y, libre del lastre, empezó a remontar el vuelo hacia las nubes.

¿Cuáles son esos tres números?

*Si el número fuera ABC, multiplicado por 9 resultaría AABC.