
Introduce los dígitos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8 en dos cajas, de modo que la suma de los dígitos de una caja sea igual al producto de los dígitos de la otra.
– La dama me pidió que la acercara a la avenida Equis – arrancó su relato el conductor de taxi -. Avenida Equis es una calle larga y como no había alcanzado a oír ningún número, pregunté: «¿Número…?». Lo que la dama me respondió fue bastante sorprendente: «El número es el año de mi nacimiento». Después de pensarlo un instante enfilé el coche hacia la avenida Equis al 19… Cuando ya estábamos llegando le pedí mayores precisiones. «Ah, es la edad que acabo de cumplir», dijo, sin decir mucho. Modestamente, eso no fue problema alguno para este servidor, y pude dejarla exactamente donde ella quería.
Sabiendo que la historia ocurrió a mediados de 2006, ¿puedes deducir a qué número se dirigía la dama?
-¡Qué sorpresa, Miguel, no sabías que tenías un hermano! ¿Cuántos años os lleváis?
-Para decirlo simplemente: la diferencia entre los cuadrados de nuestras edades es un número primo.
¿Cuántos años de diferencia se llevan Miguel y su hermano?
Un calculista prodigioso recibió del público un número enorme, de exactamente 200 cifras, que debía multiplicar por 7. El resultado fue un número formado por nueves, salvo la última cifra, la de las unidades.
¿Eres tan prodigioso como para descubrir cuál es esa última cifra?
Johnny Cash vio su cara clavada en un árbol del camino. Hacía ya muchos años que no se miraba a sí mismo. Cuando estuvo más cerca pudo descifrar la leyenda. «SE BUSCA VIVO O MUERTO». Y debajo del grabado de su rostro, leyó: «RECOMPENSA: … DÓLARES».
Era una cantidad formada por tres cifras, castigadas por los fuertes vientos y las duras lluvias de Alabama. Johnny desenfundó su colt con desgana y descerrajó una bala sobre la primera cifra (la de las centenas).
Había dividido su precio por cinco.
-¡Alabado sea el Señor!, exclamó la bella hija del doctor que había estado sentada al otro lado del árbol resolviendo las tareas de aritmética.
Johnny se sonrojó, amartilló y volvió a a hacer sonar su colt, borrando con esta bala otra cifra (la de las decenas).
Había vuelto a dividir su precio por cinco.
-¡Usted es un auténtico genio para los números!, se exaltó la jovencita.
-¡Tontuela!, comentó Johnny para sus adentros. Espoleó el caballo y nunca más volvió.
¿Sabrías deducir cuántos dólares se ofrecían por la captura de Johnny Cash?