La lógica invencible

Hace unos día tuve el honor de asistir a un importante congreso. No me puedo acordar ahora de qué se trataba. Lo que sé es que participaron 27 delegados de varios países, y esto lo sé porque Varelita, el portero, me contó que cada uno de los delegados había recibido una letra distinta y que llenaron el abecedario desde la A hasta la Z. Para no despertar susceptibilidades debo aclarar que no usaron ni la CH ni la LL. Yo, como vendedor autorizado de café, no conocía la letra de nadie en particular, ya que no andaban mostrándola. Eso sí, al rato me enteré por boca de Varelita que cinco de los delegados eran uruguayos como mi suegra, y que habían recibido letras consecutivas. me picó la curiosidad. En la primera ocasión que aparecieron los cinco uruguayos a pedirme la infusión aromática, aproveché para preguntarle a cada uno: «Perdón, doctor, ¿a usted le asignaron una vocal?». No estaban muy conversadores los uruguayos, pero la cuestión es que cada uno me respondió con «sí» o con «no», según el caso. Esa misma noche, Varelita me preguntó:

-¿Te pareció que decían la verdad esos uruguayos?

-Juro que no sabría decirlo -respondí.

-¿Y si te dijera que había entre ellos más mentirosos que veraces?-insistió él.

`-Entonces, Varelita, sabría yo con seguridad la letra de uno de los uruguayos -dije.

Suponiendo que los datos de Varelita son ciertos y que el héroe de la historia es un lógico sin falla, deduce la letra que le correspondió a uno de los uruguayos.

La tapada en adobo (I)

En el recuadro tenemos tapada una palabra de 6 letras. Puedes descubrirla a partir de las claves que están debajo.

Las claves: cada palabra del grupo de la izquierda tiene 0 letras que estén en la misma posición que en la tapada, en el grupo del centro, cada palabra tiene 1 letra y en la misma posición que en la palabra tapada y análogamente en el grupo de la derecha, 2 letras cada palabra y en la misma posición que en la tapada. En resumen, La tapada en adobo es como el Mastermind en letras.

Los prisioneros y la bombilla

A una cárcel son llevados simultáneamente trece convictos. El director de la cárcel, un aficionado a la lógica, los recibe y les dice:

– Voy a darles una oportunidad para que queden todos libres. Dentro de una hora todos ustedes serán conducidos a una celda diferente y nunca más tendrán la oportunidad de comunicarse entre sí, a menos que salgan libres. De vez en cuando, cada vez que yo quiera, voy a escoger a uno de ustedes totalmente al azar y le llevaré a un cuarto donde hay una bombilla y su interruptor. Ninguno de ustedes sabrá el estado inicial de esa bombilla. Una vez en el cuarto, el prisionero escogido podrá cambiar el estado de la bombilla o dejarla como está. A ese cuarto no entrará nadie más ni nadie más pulsará el interruptor. Si un día uno de ustedes me dice, «Director, ya estuvimos todos en el cuarto al menos una vez, déjenos ir», y ello es cierto, les dejo salir inmediatamente. Si no es cierto, pierden para siempre la oportunidad de quedar libres.

¿Qué estrategia deben adoptar los trece prisioneros para que algún día alguno de ellos pueda garantizar al director que todos pasaron ya por el cuarto de la bombilla y que les deje libres?